miércoles, 20 de agosto de 2008

Los de siempre

Todo pasa pronto, todo... y hoy tenemos muchos la suerte de estar acá, con nuestra gente querida, con nuestros amigos, pudiendo mirar al cielo, a las estrellas, pudiendo respirar, y eso es lo único y más importante que tenemos: la vida.

Cuando fue el ataque terrorista en Atocha, nosotros vivíamos en Madrid.
Recuerdo que iba por la calle sin poder parar de llorar. En cualquier lugar donde entrabas la gente estaba igual, todo el mundo llorando porque el impacto de lo sucedido había sido muy fuerte.
Muchas personas muertas, otras tantísimas heridas y dolor por todas partes.
No importan los motivos, lo que importa es que siempre pagamos los/as mismos/as menos quienes dirigen todo detrás de un escritorio.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Cuando el 11-M, la Comunidad Autónoma de Madrid puso a disposición de los afectados psicólogos del Estado para ayudar a las víctimas. Había casos sangrantes y desesperados, la tragedia en grado superlativo. Y, un reportero preguntó a uno de esos psicólogos, qué podían ellos, profesionalmente, hacer para ayudar a los supervivientes de dicha barbarie, personas que se encontraban con pérdidas múltiples en sus familias.

Y, recuerdo, uno respondió:

Mire usted, cuando yo me encuentro con un hombre que se acerca a la estación de metro siniestrada, y me dice que acaban de notificarle que ha muerto su mujer, que iba a trabajar, yo sólo puedo hacer una cosa. Y no hay más.

Lo único que yo puedo hacer es presentarle a otro señor, que está sentado en el suelo, con la cabeza entre sus manos, tirándose del pelo, y decirle: mire, aquí le quiero presentar a un compañero de dolor; este señor acaba de perder a su señora, que también iba a trabajar, y a sus dos hijos de 4 y 6 años, que iban con ella, porque antes los iba a dejar en la guardería.

No se puede hacer más.

Pero es para llorar.

Y mañana será otro dia.

Firmado: PAYOPONI.

Vivir y dejar vivir

Alguna vez les habrá pasado, seguramente,  sentir esa sensación hermosa de estar aprendiendo cosas de la vida. No importa la edad que uno te...