Antes de vivir en Luxemburgo, vivimos en España.
Al llegar de Argentina a España y pensando en una manera más rápida de poder habituarme al uso de determinados términos no tuve mejor ocurrencia que escuchar la radio.
Fue en Andalucía donde pasamos los primeros tiempos. El modo de hablar de los andaluces es complicado pues cortan las palabras además de que no se les entiende nada si uno no está habituado. Algo más con lo que no contaba es que en España las cosas son directas por más duras que te parezcan; en cambio en Argentina el modo de decirte lo más jodido es como "más suave" con lo cual no tenés esta sensación de fuerte impacto que sentís en la Península Ibérica.
Estaban transmitiendo un programa en una emisora madrileña, se llamaba "Tercer Milenio" donde el periodista se dedicaba a hablar de fenómenos paranormales y todo ese tipo de cosas. En un momento empezó a hablar de "El sacamantecas".
La leyenda del sacamantecas se hizo popular a finales del Siglo XIX gracias a la creencia popular de que las ruedas, los molinos y las máquinas a vapor debían engrasarse a menudo para lograr la perfección de su funcionamiento. Esa grasa debía ser humana porque la del animal no causaba el mismo rendimiento.
Para satisfacer esta demanda de grasa humana se creía que merodeaban por la calle unos hombres siniestros que secuestraban criaturas y las asesinaban para venderlas luego a un desollador que se encargaba de extraer las mantecas percibiendo una enorme suma de dinero.
Este mito español aumentó cuando se pusieron en marcha los nuevos ferrocarriles, y casualmente se contabilizaron algunas desapariciones de criaturas en Barcelona.
Como era de esperar, pronto corrió el rumor de que no era casual y que había algunos sacamantecas por los alrededores que habían realizado los raptos.
Al primer asesino en serie español se lo apodó "El sacamantecas" coincidiendo con la época. Lo más loco de este caso fue que durante nueve años cometió seis asesinatos y otros tantos intentos sin haber sido apresado jamás hasta que pasó algo que le cambió la vida.
Una nena horrorizada al ver a un hombre con el cráneo más grande que el tamaño normal, de aspecto amorfo, deforme, dijo: " Mami, este debe ser el sacamantecas" y así fue como el asesino se derrumbó confesando sus horribles crímenes.
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2 comentarios:
Tenebrosa historia con tenebroso final... Especialmente por la acusación de homicidio sobre alguien que tenía aspecto diferente ¿Sería el verdadero culpable el pobre infeliz?. La famosa teoria del italiano Lombroso, que rigió un tiempo en criminalística y en derecho penal (siglo XIX) referida a que los delincuentes poseen determinados rasgos fisicos que los hacen distinguibles, actualmente totalmente descartada, pero que en su época tuvo sus adeptos...Por algo Hollywood hizo Shrek. Algo espantados de su propio hedonismo narcisista, se permitieron crear una pareja de heroes conformada por un ogro y una princesa obesa....
Esto que escribiste es muy interesante. No tengo idea de la certeza de esto del sacamantecas, en realidad lo escuché (como dije) por la radio. Figura de todas maneras la historia con diferentes versiones en internet.
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